Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. (...) La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta.

Alta de empleados de Hogar en la Seguridad Social

Posted: junio 5th, 2012 | Author: | Filed under: empleadas de hogar | 2 Comments »

 

En estos días estoy trabajando en un proyecto sobre el alta en la Seguridad Social de Empleados de Hogar.

 

Y a raíz de este proyecto hace unos días me hicieron las siguientes preguntas:

– ¿Una empleada de hogar tiene derecho a pagas extras?

– ¿Y tú?

– Ah ya.

Al cabo de un rato, me hicieron otra pregunta:

– ¿Una empleada de hogar tiene derecho a pagas extras?

– ¿Y tú?

– Ah ya.

Para al rato, preguntar:

– y ¿Una empleada de hogar tiene derecho a indemnización por despido?

– Hazte una idea, todo lo que dudes si tiene o no tiene derecho, piensa si tu, tienes o no tienes derecho.


Otra vez en el aeropuerto

Posted: mayo 6th, 2011 | Author: | Filed under: Cliente | 2 Comments »

Después de tanto tiempo sin escribir, vale la pena recordar que Max Estrella es la identidad adoptada para explicar aquella situaciones esperpénticas en las que a veces se encuentran los clientes.
Hace unos días, estuve de visita en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y allí me encontré nada más llegar con una de esas situaciones esperpénticas.

Al llegar al aeropuerto y dado que no había hecho el cambio de moneda en España, me dirigí tal como estaba previsto al Banco de La Nación, con el objetivo de cambiar los euros que previamente había sacado en España. Pero al ir hacia el banco, la cola era tan larga, que pensé que mejor sacaba dinero en el cajero automático, para poder coger tomar un taxi y que al día siguiente ya sacaría el resto del dinero, que posiblemente pudiese necesitar. Así que le solicite al cajero 300 pesos, los guarde en mi cartera y me dirigí hacia los taxis. Nada más salir de allí, un tipo me pregunto que si quería taxi, le dije que si y me acompaño hacia el área de taxis, no sin antes coger mi maleta, adelantarse y yo ir detrás de él. No estaba seguro si lo que estaba haciendo era correcto, pero por si acaso le deje la maleta, pero no la bolsa donde llevaba el ordenador y el ipad. El hombre avanzaba y yo detrás de él. Bueno en realidad detrás de mi maleta a la que no le quitaba ojo. Al llegar al taxi ocurrieron nuevas cosas extrañas. El taxista no estaba. El hombre con mi maleta gritaba a otros preguntando donde estaba el taxista, yo detrás de él, bueno de mi maleta y él buscando al taxista que se había olvidado allí el taxi, por cierto un sitio donde no se podía aparcar.

Finalmente apareció el taxista, abrió su puerta y entro en el taxi, yo abrí mi puerta y me senté en el taxi y el otro hombre abrió el maletero y metió allí mi maleta. Por un momento ya me sentí aliviado. De pronto el taxista se vuelve hacia mi y me pregunta donde voy, se lo digo y me dice el precio: “190 pesos”, le respondo que “bien” y él me dice: “por adelantado”, le vuelvo a responder que “bien”, busco en mi cartera, extraigo 2 de los 3 billetes de 100 pesos que acabo de sacar del cajero, se los doy y me dice: “le he dicho que 190 pesos” y yo le pregunto “¿cuanto le he dado?” y el me enseña un billete de 100 y uno de 10 pesos. Lo miro con incredulidad, busco en mi cartera el otro billete de 100 pesos y encuentro otro billete de 10 pesos. De pronto estaba confundido, no entendía nada. Había sacado 300 pesos, pero en mi mano tenía 120. Recuerdo perfectamente que salieron 3 billetes del cajero, recuerdo perfectamente que vi que el billete (que vi) era de 100 pesos, pero lo que no hice fue mirar que los 3 billetes fuesen iguales. No podía creerlo, miraba el recibo del banco que aún llevaba en el bolsillo y en el papel ponía que había sacado 300 pesos.

Le dije al taxista que no tenía los 190 pesos, él llamo al hombre que me había ayudado con la maleta y le explique lo que me había pasado y le dije que me iba al banco a reclamar. “A reclamar, señor, pero Vd, ¿no sabe que en ese banco son unos ladrones?”-me dice, “reclame Vd, a la vuelta, que no conseguirá nada”, y ahora -“¿Que hago?”, así que el señor de la maleta me pregunta: “¿Tiene Vd, euros?”, le dije que si, me hizo el cambio y entonces me dijo que tenía que llamar a otro taxi, ya que este no cogía euros. De nuevo hicimos la operación a la inversa, abrió el maletero, saco mi maleta y de nuevo la tenía él en sus manos, y yo detrás de él en busca de un taxi que quisiese cobrar en euros, tardamos más de 10 minutos en encontrar uno, pero finalmente lo encontramos y me llevo a mi destino.

¿Cual fue la primera pregunta que me hicieron mis amigos al llegar a mi destino?, pues lo que me preguntaron es “¿Cuanto te ha cobrado el taxista?” y les dije que 190 pesos, a lo que me respondieron: “pero, si el precio es fijo, son 120 pesos”, a lo que se me quedo cara de tonto, hasta el viaje de vuelta, cuando volví a coger tomar un taxi y al llegar al destino el taxista me pidió 120 pesos.


Cortado en el aeropuerto

Posted: febrero 16th, 2009 | Author: | Filed under: Cliente | No Comments »

En el aeropuerto de Palma hay un pequeño bar, escondido en una esquina, allí suele haber solo personal del aeropuerto, es un pequeño santuario donde no llegan los turistas y tienen un menú por 8,10 Euros.

Esta tarde me he ido para allí, mientras espero a que salga mi avión. Al entrar, lo ha hecho antes un vigilante de seguridad, él ha pedido un cortado y cuando han preparado la máquina han puesto un vaso de papel, el vigilante le ha dicho al camarero que no lo quería para llevárselo que se lo iba a tomar allí mismo, entonces el camarero le ha dicho lo siguiente: “No puedo ponérselo en taza porque no hay tazas limpias. Mire llevo trabajando aquí 36 años, antes habían categorías, pero ahora por culpa de la crisis me han dicho que yo tengo que hacer de todo, recoger las mesas, limpiar la vajilla, no hay cocinero y yo tengo que servir las mesas. Así que yo no puedo con todo. Si tuviese tazas se las pondría, pero yo ahora no me voy a poner a lavar tazas”. Le sirve el cortado y le cobra 0,90 Euros por el mismo.

Llega mi turno, le pide un cortado y directamente el camarero me dice: “Lo mismo que le he dicho a ese señor le sirve para Vd.”, tengo 0,95 Euros en el bolsillo, los preparo para pagar y le pregunto:”¿Cuanto es? y me responde que 0,95 Euros, así que se los doy y se ha quedado sin propina, o mejor aún ya se la ha cobrado él directamente.


Personajes grotescos

Posted: febrero 13th, 2009 | Author: | Filed under: Cliente | Tags: | No Comments »

Día de infarto, antes de las 10 tengo que acabar presentación para cliente y recoger documento en el banco, a las 10 esperar mensajero que trae más documentación, a las 11 en la oficina de registro, a las 12 en el notario, a las 13 cita con cliente, a las 14 cita con otro cliente, a las 17 presentación con cliente y a las 21:30 cena con cliente y todo de punta a punta de Madrid.

Me levanto a las 7am consciente de que fallaré en algo, todo esta demasiado estresante para mi gusto, a pesar de todo a las 11 me paro a tomar un café y repasar las noticias. Salgo de la cafetería disparado a buscar un taxi, a unos 50 metros veo 2 taxis libres parados en un semáforo (¡Milagro! pienso, esto no es habitual en Madrid), levanto la mano, aunque no se muy bien a quien se la estoy levantando, hay 2 taxis, supongo que uno de los 2 me habrá visto.

… 4,3,2,1 y cero, los 2 taxistas me han visto, el semáforo se ha puesto en verde y comienza la carrera, es una cuestión del poder de cada una de sus máquinas, los nervios de acero, la destreza del mejor conductor y por supuesto la parrilla de salida, ya que no es lo mismo estar cerca de la acera que en el segundo carril. De esta forma llega primero el que estaba en el carril más cercano a la acera. Después del acelerón de 50 metros y de probar en cuantos segundos su vehículo es capaz de pasar de cero a cien, el taxi frena a mis pies, deja la puerta a la altura de mi mano, mientras el otro taxi tiene que hacer una maniobra de adelantamientos y sus frenos después del gran acelerón no le responde lo suficiente y se aleja de mi unos 6 metros.

Subo al taxi, el taxista arranca teniendo que sortear al otro taxista y al pasar por su lado, el taxista perdedor hace sonar su claxon mientras chilla como un energúmeno. La marcha es corta, tan solo a unos pocos metros paramos en un semáforo, a nuestro lado se sitúa el otro taxista, saca la mitad de su cuerpo por la ventanilla y con gestos amenazadores se pone a gritar “Esquirol”, y repite la palabra sin parar fuera de si, los ojos se le salen de las órbitas, su cara esta enfurecida y toda la sangre se lo concentra en ella. Le miro y no doy crédito al espectáculo que estoy viendo, de pronto miro a mi taxista y le veo que esta haciendo gestos groseros con su mano y su boca, simulando que se esta comiendo un polo o una zanahoria. Pienso que esto no va conmigo, así que me pongo a leer mails en la blackberry y paso a ignorar la situación que a mi no me va ni me viene.

Sigo leyendo mails, no levanto la cabeza y me extraigo de la situación, pero de vez en cuando los arranques bruscos, los acelerones, mi taxista que sigue comiéndose el polo y el otro taxista que amenaza con embestir mi puerta me hace levantar la vista y vivir el esperpento.

Y quien lo iba a decir que a estos 2 grotescos personajes, hoy los iban a inmortalizar en un post.

 

“Latino de Hispalis, grotesco personaje te inmortalizare en una novela” Ramón María del Valle Inclán


Para volverse locos

Posted: febrero 9th, 2009 | Author: | Filed under: Uncategorized | 2 Comments »

Tengo el placer de empezar este blog con una primera historía que me explican en un mail ….

Bueno, lo que te comenté ayer… Otra historia para no dormir, y eso que aún no somos clientes:

Recibí los contratos que le diste a Carlos firmados por ti y pendientes de firmar por mi y devolver. Así lo hice. Además decían que el primer ingreso debía ser en efectivo por parte de los titulares de la cuenta (de tantos como hayan) en una oficina de Banesto en persona (o sea, empezamos bien, un banco que opera por Internet, de entrada te exige un ingreso en efectivo y presencial).

Como que los martes voy a Barcelona, aproveché y fui a una oficina de Banesto a hacer ese ingreso, sin tener claro que te tuviera que decir a ti que hicieras otro, por ser también titular. El caso es que me presenté allí con mi DNI, mis 20€ y el nº de cuenta que Open Bank nos asignó. Le explico la historia a un señor que para mí que necesitaba All Bran (como en el anuncio), ya que tenía una cara de rancio que pa’que contar, o eso o que se había pasado con el botox y tenía parálisis facial.

Después de que estuviera tecleando no sé qué en su ordenador, acaba diciéndome que el NIF que le doy no es correcto y que no puedo hacer ese ingreso, que hable con mi banco. Yo pongo cara de sorpresa y le pregunto que qué banco, a lo que me contesta que con Open Bank. Le digo que no entiendo nada, que Open Bank me dirige a Banesto y que entiendo yo que deberían de entenderse entre ellos ¿no? Pues no… Le digo que estoy tan contenta cuando aún no soy cliente que le digo que voy a irme a ING Direct, que quizá sea más fácil hacerse cliente. Sorpresa, me dice que es lo mejor que puedo hacer!!

Vuelvo a casa con la impotencia de haber perdido el tiempo y me conecto a la página web de Open Bank para buscar un teléfono al que llamar. Primera duda: aparecen 2 teléfonos: el de clientes y el de no clientes. Mi pregunta ¿yo ya soy cliente o aún no? Pruebo al teléfono del cliente, ya que si tengo nº de cuenta será que soy cliente… Me contesta una maquinita de esas que me pone de los nervios y me pide que teclee mi DNI, pero claro a continuación me pide que teclee mi clave de acceso. Como yo no tengo clave, pienso, será que aún no soy cliente, y llamo al teléfono de los no clientes.

Me habla una persona, por fin!!!, le explico toda la historia con Banesto y me acaba diciendo que cuando se trata de empresas el ingreso no se debe de hacer en persona en Banesto, sino cumplimentando un formulario que me debió de llegar con los contratos. Le explico que con los contratos no me llegó ningún formulario. Entonces va y me dice que si me conecto a la parte de clientes de la web me puedo bajar el formulario de ahí, se trata de una autorización para que de la cuenta que yo les indique, Open Bank haga ese primer ingreso. Le insisto que no me puedo conectar, ya que no dispongo de clave de acceso, que nadie me la ha dado jamás… y… no te lo pierdas… me dice que si la he perdido tengo que llamar al teléfono del cliente. No me lo puedo creer. Yo no he perdido la clave de acceso, simplemente es que nadie me la ha dado. Le explico también que ya he llamado, pero al igual que ella en ese nº también me han pedido clave de acceso y que insisto, a mi nadie me ha dado esa clave. Me dice que llame y que cuando me pida la clave yo diga las palabras “técnico comercial”… Flipa!!! La máquina en ningún momento da esas instrucciones… ¿se tratará de unas palabras mágicas tipo abra-cadabra? Colgamos.

Llamo al teléfono del cliente… Menos mal que llamaba desde casa, pero me sentía que en algún lado debía de haber instalada una cámara oculta para grabar el momento en el que yo decía “técnico comercial” cuando lo que me pedía la máquina era la clave de acceso… La máquina insiste “no le entiendo, ¿puede repetir?”, y yo repito “técnico comercial”… Y así hasta tres veces!!!! Después descubrí que no eran palabras mágicas, sino que me podía haber estado callada y el resultado hubiera sido el mismo, a los 3 intentos la máquina te pasa con un técnico comercial.

Explico de nuevo toda la historia, y me vuelven a preguntar por la clave de acceso… Casi grito que NO TENGO, y entonces me dice que me va a pasar con el departamento de seguridad para que me generen una nueva… Espero… Solo falta que ahora se corte la comunicación…. Me contestan “seguridad, un momento que le han pasado mal la llamada”… Yo grito “no!!! Es correcto, necesito una clave de acceso!!!” pero ya no me escuchan… Al final se pone alguien, se dirige a mi por mi nombre, ya no sé si es del departamento de seguridad o no, da igual… El caso es que me dice que le han informado de que he perdido la clave de acceso… Me muerdo la lengua, da igual, qué más da, vale la he perdido, pero denme una nueva por favor… Me empieza a pedir datos y me dicen que en 24 horas debo de volver a llamar, ya que se tiene que hacer el volcado de mis datos al sistema…. Vale, mañana será otro día…

Ayer hicieron las 24 horas, llamé al teléfono del cliente, esta vez sin decir las palabras mágicas, simplemente esperé la triple insistencia de la máquina hasta que me pasó con el técnico comercial de turno… Le explico: ya han pasado 24 horas ¿me dan mi clave de acceso por favor? Y me dice que de 24 horas nada, que recibiré la clave de acceso por correo certificado en el domicilio….

Ja!!! Es para volverse loco….


Soy cliente

Posted: febrero 6th, 2009 | Author: | Filed under: Cliente | Tags: | No Comments »

En nuestras vidas tenemos distintas identidades y roles que representamos, a veces soy padre, a veces soy hijo, muchas veces soy proveedor y a veces solo a veces soy cliente.


Demasiadas veces cuando soy cliente, no siento que me traten bien, alguien es capaz de no entender las reglas del juego y confundir los términos. A veces, por suerte solo a veces, a quien piensa que te hace un favor al vender y que tu debes someterte al proveedor.

 

Este blog esta dedicado a esos momentos, esos momentos donde no queda claro quien es el cliente y quien es el proveedor. Esas ocasiones en donde los clientes no son tratados como tales y no consiguen su punto de satisfacción.