Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas. (...) La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta.

Personajes grotescos

Posted: February 13th, 2009 | Author: Maximo Estrella | Filed under: Cliente | Tags: |

Día de infarto, antes de las 10 tengo que acabar presentación para cliente y recoger documento en el banco, a las 10 esperar mensajero que trae más documentación, a las 11 en la oficina de registro, a las 12 en el notario, a las 13 cita con cliente, a las 14 cita con otro cliente, a las 17 presentación con cliente y a las 21:30 cena con cliente y todo de punta a punta de Madrid.

Me levanto a las 7am consciente de que fallaré en algo, todo esta demasiado estresante para mi gusto, a pesar de todo a las 11 me paro a tomar un café y repasar las noticias. Salgo de la cafetería disparado a buscar un taxi, a unos 50 metros veo 2 taxis libres parados en un semáforo (¡Milagro! pienso, esto no es habitual en Madrid), levanto la mano, aunque no se muy bien a quien se la estoy levantando, hay 2 taxis, supongo que uno de los 2 me habrá visto.

… 4,3,2,1 y cero, los 2 taxistas me han visto, el semáforo se ha puesto en verde y comienza la carrera, es una cuestión del poder de cada una de sus máquinas, los nervios de acero, la destreza del mejor conductor y por supuesto la parrilla de salida, ya que no es lo mismo estar cerca de la acera que en el segundo carril. De esta forma llega primero el que estaba en el carril más cercano a la acera. Después del acelerón de 50 metros y de probar en cuantos segundos su vehículo es capaz de pasar de cero a cien, el taxi frena a mis pies, deja la puerta a la altura de mi mano, mientras el otro taxi tiene que hacer una maniobra de adelantamientos y sus frenos después del gran acelerón no le responde lo suficiente y se aleja de mi unos 6 metros.

Subo al taxi, el taxista arranca teniendo que sortear al otro taxista y al pasar por su lado, el taxista perdedor hace sonar su claxon mientras chilla como un energúmeno. La marcha es corta, tan solo a unos pocos metros paramos en un semáforo, a nuestro lado se sitúa el otro taxista, saca la mitad de su cuerpo por la ventanilla y con gestos amenazadores se pone a gritar “Esquirol”, y repite la palabra sin parar fuera de si, los ojos se le salen de las órbitas, su cara esta enfurecida y toda la sangre se lo concentra en ella. Le miro y no doy crédito al espectáculo que estoy viendo, de pronto miro a mi taxista y le veo que esta haciendo gestos groseros con su mano y su boca, simulando que se esta comiendo un polo o una zanahoria. Pienso que esto no va conmigo, así que me pongo a leer mails en la blackberry y paso a ignorar la situación que a mi no me va ni me viene.

Sigo leyendo mails, no levanto la cabeza y me extraigo de la situación, pero de vez en cuando los arranques bruscos, los acelerones, mi taxista que sigue comiéndose el polo y el otro taxista que amenaza con embestir mi puerta me hace levantar la vista y vivir el esperpento.

Y quien lo iba a decir que a estos 2 grotescos personajes, hoy los iban a inmortalizar en un post.

 

“Latino de Hispalis, grotesco personaje te inmortalizare en una novela” Ramón María del Valle Inclán



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