Posted: May 6th, 2011 | Author: Maximo Estrella | Filed under: Cliente | 2 Comments »
Después de tanto tiempo sin escribir, vale la pena recordar que Max Estrella es la identidad adoptada para explicar aquella situaciones esperpénticas en las que a veces se encuentran los clientes.
Hace unos días, estuve de visita en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y allí me encontré nada más llegar con una de esas situaciones esperpénticas.
Al llegar al aeropuerto y dado que no había hecho el cambio de moneda en España, me dirigí tal como estaba previsto al Banco de La Nación, con el objetivo de cambiar los euros que previamente había sacado en España. Pero al ir hacia el banco, la cola era tan larga, que pensé que mejor sacaba dinero en el cajero automático, para poder coger tomar un taxi y que al día siguiente ya sacaría el resto del dinero, que posiblemente pudiese necesitar. Así que le solicite al cajero 300 pesos, los guarde en mi cartera y me dirigí hacia los taxis. Nada más salir de allí, un tipo me pregunto que si quería taxi, le dije que si y me acompaño hacia el área de taxis, no sin antes coger mi maleta, adelantarse y yo ir detrás de él. No estaba seguro si lo que estaba haciendo era correcto, pero por si acaso le deje la maleta, pero no la bolsa donde llevaba el ordenador y el ipad. El hombre avanzaba y yo detrás de él. Bueno en realidad detrás de mi maleta a la que no le quitaba ojo. Al llegar al taxi ocurrieron nuevas cosas extrañas. El taxista no estaba. El hombre con mi maleta gritaba a otros preguntando donde estaba el taxista, yo detrás de él, bueno de mi maleta y él buscando al taxista que se había olvidado allí el taxi, por cierto un sitio donde no se podía aparcar.
Finalmente apareció el taxista, abrió su puerta y entro en el taxi, yo abrí mi puerta y me senté en el taxi y el otro hombre abrió el maletero y metió allí mi maleta. Por un momento ya me sentí aliviado. De pronto el taxista se vuelve hacia mi y me pregunta donde voy, se lo digo y me dice el precio: “190 pesos”, le respondo que “bien” y él me dice: “por adelantado”, le vuelvo a responder que “bien”, busco en mi cartera, extraigo 2 de los 3 billetes de 100 pesos que acabo de sacar del cajero, se los doy y me dice: “le he dicho que 190 pesos” y yo le pregunto “¿cuanto le he dado?” y el me enseña un billete de 100 y uno de 10 pesos. Lo miro con incredulidad, busco en mi cartera el otro billete de 100 pesos y encuentro otro billete de 10 pesos. De pronto estaba confundido, no entendía nada. Había sacado 300 pesos, pero en mi mano tenía 120. Recuerdo perfectamente que salieron 3 billetes del cajero, recuerdo perfectamente que vi que el billete (que vi) era de 100 pesos, pero lo que no hice fue mirar que los 3 billetes fuesen iguales. No podía creerlo, miraba el recibo del banco que aún llevaba en el bolsillo y en el papel ponía que había sacado 300 pesos.
Le dije al taxista que no tenía los 190 pesos, él llamo al hombre que me había ayudado con la maleta y le explique lo que me había pasado y le dije que me iba al banco a reclamar. “A reclamar, señor, pero Vd, ¿no sabe que en ese banco son unos ladrones?”-me dice, “reclame Vd, a la vuelta, que no conseguirá nada”, y ahora -“¿Que hago?”, así que el señor de la maleta me pregunta: “¿Tiene Vd, euros?”, le dije que si, me hizo el cambio y entonces me dijo que tenía que llamar a otro taxi, ya que este no cogía euros. De nuevo hicimos la operación a la inversa, abrió el maletero, saco mi maleta y de nuevo la tenía él en sus manos, y yo detrás de él en busca de un taxi que quisiese cobrar en euros, tardamos más de 10 minutos en encontrar uno, pero finalmente lo encontramos y me llevo a mi destino.
¿Cual fue la primera pregunta que me hicieron mis amigos al llegar a mi destino?, pues lo que me preguntaron es “¿Cuanto te ha cobrado el taxista?” y les dije que 190 pesos, a lo que me respondieron: “pero, si el precio es fijo, son 120 pesos”, a lo que se me quedo cara de tonto, hasta el viaje de vuelta, cuando volví a coger tomar un taxi y al llegar al destino el taxista me pidió 120 pesos.
Posted: February 16th, 2009 | Author: Maximo Estrella | Filed under: Cliente | No Comments »
En el aeropuerto de Palma hay un pequeño bar, escondido en una esquina, allí suele haber solo personal del aeropuerto, es un pequeño santuario donde no llegan los turistas y tienen un menú por 8,10 Euros.
Esta tarde me he ido para allí, mientras espero a que salga mi avión. Al entrar, lo ha hecho antes un vigilante de seguridad, él ha pedido un cortado y cuando han preparado la máquina han puesto un vaso de papel, el vigilante le ha dicho al camarero que no lo quería para llevárselo que se lo iba a tomar allí mismo, entonces el camarero le ha dicho lo siguiente: “No puedo ponérselo en taza porque no hay tazas limpias. Mire llevo trabajando aquí 36 años, antes habían categorías, pero ahora por culpa de la crisis me han dicho que yo tengo que hacer de todo, recoger las mesas, limpiar la vajilla, no hay cocinero y yo tengo que servir las mesas. Así que yo no puedo con todo. Si tuviese tazas se las pondría, pero yo ahora no me voy a poner a lavar tazas”. Le sirve el cortado y le cobra 0,90 Euros por el mismo.
Llega mi turno, le pide un cortado y directamente el camarero me dice: “Lo mismo que le he dicho a ese señor le sirve para Vd.”, tengo 0,95 Euros en el bolsillo, los preparo para pagar y le pregunto:”¿Cuanto es? y me responde que 0,95 Euros, así que se los doy y se ha quedado sin propina, o mejor aún ya se la ha cobrado él directamente.
Posted: February 13th, 2009 | Author: Maximo Estrella | Filed under: Cliente | Tags: grotesco | No Comments »
Día de infarto, antes de las 10 tengo que acabar presentación para cliente y recoger documento en el banco, a las 10 esperar mensajero que trae más documentación, a las 11 en la oficina de registro, a las 12 en el notario, a las 13 cita con cliente, a las 14 cita con otro cliente, a las 17 presentación con cliente y a las 21:30 cena con cliente y todo de punta a punta de Madrid.
Me levanto a las 7am consciente de que fallaré en algo, todo esta demasiado estresante para mi gusto, a pesar de todo a las 11 me paro a tomar un café y repasar las noticias. Salgo de la cafetería disparado a buscar un taxi, a unos 50 metros veo 2 taxis libres parados en un semáforo (¡Milagro! pienso, esto no es habitual en Madrid), levanto la mano, aunque no se muy bien a quien se la estoy levantando, hay 2 taxis, supongo que uno de los 2 me habrá visto.
… 4,3,2,1 y cero, los 2 taxistas me han visto, el semáforo se ha puesto en verde y comienza la carrera, es una cuestión del poder de cada una de sus máquinas, los nervios de acero, la destreza del mejor conductor y por supuesto la parrilla de salida, ya que no es lo mismo estar cerca de la acera que en el segundo carril. De esta forma llega primero el que estaba en el carril más cercano a la acera. Después del acelerón de 50 metros y de probar en cuantos segundos su vehículo es capaz de pasar de cero a cien, el taxi frena a mis pies, deja la puerta a la altura de mi mano, mientras el otro taxi tiene que hacer una maniobra de adelantamientos y sus frenos después del gran acelerón no le responde lo suficiente y se aleja de mi unos 6 metros.
Subo al taxi, el taxista arranca teniendo que sortear al otro taxista y al pasar por su lado, el taxista perdedor hace sonar su claxon mientras chilla como un energúmeno. La marcha es corta, tan solo a unos pocos metros paramos en un semáforo, a nuestro lado se sitúa el otro taxista, saca la mitad de su cuerpo por la ventanilla y con gestos amenazadores se pone a gritar “Esquirol”, y repite la palabra sin parar fuera de si, los ojos se le salen de las órbitas, su cara esta enfurecida y toda la sangre se lo concentra en ella. Le miro y no doy crédito al espectáculo que estoy viendo, de pronto miro a mi taxista y le veo que esta haciendo gestos groseros con su mano y su boca, simulando que se esta comiendo un polo o una zanahoria. Pienso que esto no va conmigo, así que me pongo a leer mails en la blackberry y paso a ignorar la situación que a mi no me va ni me viene.
Sigo leyendo mails, no levanto la cabeza y me extraigo de la situación, pero de vez en cuando los arranques bruscos, los acelerones, mi taxista que sigue comiéndose el polo y el otro taxista que amenaza con embestir mi puerta me hace levantar la vista y vivir el esperpento.
Y quien lo iba a decir que a estos 2 grotescos personajes, hoy los iban a inmortalizar en un post.
“Latino de Hispalis, grotesco personaje te inmortalizare en una novela” Ramón María del Valle Inclán
Posted: February 6th, 2009 | Author: Maximo Estrella | Filed under: Cliente | Tags: Cliente | No Comments »
En nuestras vidas tenemos distintas identidades y roles que representamos, a veces soy padre, a veces soy hijo, muchas veces soy proveedor y a veces solo a veces soy cliente.
Demasiadas veces cuando soy cliente, no siento que me traten bien, alguien es capaz de no entender las reglas del juego y confundir los términos. A veces, por suerte solo a veces, a quien piensa que te hace un favor al vender y que tu debes someterte al proveedor.
Este blog esta dedicado a esos momentos, esos momentos donde no queda claro quien es el cliente y quien es el proveedor. Esas ocasiones en donde los clientes no son tratados como tales y no consiguen su punto de satisfacción.
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